Los huracanes son enormes tormentas
tropicales giratorias caracterizadas por poderosos vientos y lluvias
torrenciales. El fenómeno tormentoso alcanza a veces 800 kilómetros de diámetro
y está constituido por vientos y nubes que forman una espiral en torno a un
centro común que se denomina “ojo”. El aire es tranquilo y sin nubes en
la zona del ojo, que mide unos 25 kilómetros de diámetro, pero está rodeado por
una enorme pared de densas nubes que producen las precipitaciones más intensas
del huracán y en la que el viento alcanza mayor velocidad. Para que una
tormenta se clasifique como huracán, sus vientos deben soplar por lo menos a
120 kilómetros por hora, pero su velocidad alrededor del ojo suele superar con
frecuencia los 240 kilómetros.
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