Deslizamientos
Los
deslizamientos se producen cuando una gran masa de terreno o zona inestable
desliza con respecto a una zona estable, a través de una superficie o franja de
terreno de pequeño espesor. Los deslizamientos se inician cuando las franjas
alcanzan la tensión tangencial máxima en todos sus puntos. Los deslizamientos
son un tipo de corrimiento ingenierilmente evitables. Sin embargo, en general
los otros tipos de corrimiento no son evitables.
Flujo
de lodo
Los
corrimientos consistentes en flujo de lodo se producen en zonas muy lluviosas,
afectando a zonas muy grandes. Los terrenos arcillosos, al entrar en contacto
con el agua, se comportan como si alcanzasen el límite líquido y se mueven de
manera más lenta que los deslizamientos. Se da en pequeñas pendientes, pero en
gran cantidad.
Los
espesores varían de acuerdo a la configuración estratigráfica del sitio de
ocurrencia del fenómeno, y de ahí sus efectos en la zona de influencia. Aunque
puede decirse que ingenierilmente no es posible evitarlo, sí se pueden mitigar
los efectos aplicando criterios básicos de bioingeniería e ingeniería
ambiental.
Licuefacción
Se
da en zonas de arenas limosas saturadas, o en arenas muy finas redondeadas
(loess).
Debido
a la gran cantidad de agua intersticial que presentan, las presiones
intersticiales son tan elevadas que un seísmo, o una carga dinámica, o la
elevación del nivel freático, pueden aumentarlas, llegando a anular las
tensiones efectivas.
Esto
motiva que las tensiones tangenciales se anulen, comportándose el terreno como
un (pseudolíquido).
Se
produce, entre otros terrenos, en rellenos mineros.
Reptación
Movimiento
muy lento que se da en capas superiores de laderas arcillosas, de en torno a 50
centímetros de espesor.
Está
relacionado con procesos de variación de humedad estacionales.
Se
manifiestan en forma de pequeñas ondulaciones y suelen ser signo de una posible
futura inestabilidad generalizada.
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